sábado, 16 de abril de 2016

¿Y si hoy fuera el último día de tu vida?

Hoy escribo con satisfacción porque por fin he encontrado un enfoque que me permite aprovechar un concepto que me parecía interesante pero al que no conseguía sacarle partido. En varios de los libros de desarrollo personal que he leído, hablan sobre una herramienta que nos ayuda a filtrar, de entre todas las opciones en las que podríamos invertir nuestro tiempo, las que realmente son importantes para nosotros. El objetivo es poner el foco en el camino que de verdad queremos recorrer y no dedicarnos a ir pasando de una senda a otra sin un rumbo claro.

La herramienta consiste en intentar imaginar qué es lo que haríamos si hoy fuera el último día de nuestra vida. Si las respuestas que nos llegan a la mente no coinciden con lo que habíamos decidido hacer, entonces es que algo anda mal.

Hasta hace bien poco he intentado aplicarlo en mi rutina diaria pero siempre me topaba con el mismo obstáculo.  Cuando me hago esa pregunta, la respuesta siempre es la misma, lo pasaría abrazado a mi familia y a la gente que más quiero y no a seguir desarrollando mi proyecto personal por mucho que me apasione. Si en vez de un día, fuera un mes, creo que tampoco lo dedicaría a nada que no fuera absolutamente personal ya que, en un mes, ¿Realmente sería suficiente para lograr algo? La mayor parte de los proyectos requieren de tiempo y constancia. Si supiera que solo me queda un mes, muy a mi pesar lo pasaría disfrutando de la vida al 200%. ¿Y si fuera un año? Bueno… en un año quizás sí que habría tiempo para poder conseguir alguna de las metas que ahora tengo marcadas en mi lista pero… debería que dedicarme a tiempo completo y dejar de lado muchas de las cosas que también me gustaría experimentar en el efímero tiempo que me queda de vida. 

Sin embargo, la situación cambia mucho si al levantarnos por la mañana imaginamos que solo nos quedan 5 años de vida. Aquí ya todo es diferente. En 5 años tenemos tiempo pero tampoco tanto. Si de verdad nos obligamos por un momento a situarnos en esta realidad, quizás las respuestas a la pregunta de ¿Qué haría hoy? Serían diferentes. Por lo menos para mí sí lo son. Veo con más claridad qué es lo realmente importante y qué es prescindible. Me aporta visión pero mis ganas por disfrutar de la vida no me apartan de mis objetivos. En 5 años tengo tiempo de dejar una huella en el mundo y de gozar de los pequeños placeres de la vida. Eso sí, no me puedo permitir el lujo de  entretenerme con banalidades. Necesito hacer un esfuerzo por filtrar y desechar lo que no vale.


“Ahora me levanto cada mañana pensando que solo me quedan 5 años. Todo el tiempo de más, es un regalo”



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