martes, 12 de abril de 2016

Un Yin para cada Yan

¿Alguna vez te has fijado que en la vida siempre existe una cosa y la contraria? ¿Un negativo para cada positivo? ¿La nada para el infinito? ¿Un yin para cada Yan? Esta es una de esas reflexiones que hasta que no te planteas, pasa totalmente desapercibida y puede que a simple vista carezca de importancia pero, a mí me parece un hecho muy curioso sobre lo que vale la pena pararse un rato a pensar.

Le he dado muchas vueltas buscando casos que puedan romper esta teoría pero al final, siempre acabo encontrando un opuesto que respalda la veracidad de esta regla. Aquí van unos cuantos ejemplos: Dulce y salado, Vida y muerte, Alto y bajo, gordo y flaco, guapo y feo, luminoso y oscuro, inteligencia y estupidez, locura y cordura, amor y odio, simpático y antipático, guerra y paz, Sonido y silencio, sencillo y complejo, hombre y mujer, valor y cobardía, sano y enfermo… así podría continuar hasta terminar escribiendo un libro.

La cuestión es, ¿Por qué siempre se manejan dos variables? ¿Por qué no 3? Es como si fuera una ley que dijera que deben de ser siempre 2. Como una línea con dos extremos, el positivo y el negativo. Sobre la línea caen los puntos. Pueden estar más a la izquierda o más a la derecha pero solo pueden ubicarse en esa línea recta que va de un lado al otro.  Una línea por cada concepto. Dos lados por cada línea.

No sé exactamente cuál sería la aplicación de esta idea para nuestra vida cuotidiana pero lo que sí sé es que cuanto más conozco cómo funciona el mundo, más precisos son mis movimientos dentro de él.

“Una pieza más del complejo puzle que conforma la vida”



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