domingo, 10 de enero de 2016

La importancia de las creencias

Todos los seres humanos que existen en el universo conviven en un mismo planeta. Un lugar que se rige por las mismas leyes naturales. Un lugar en el que puedes encontrar los mismos elementos químicos y en el que todo parece estar regido por los mismos principios. Solo hay una verdad para explicar cada acontecimiento que sucede. No existen dos leyes de la gravedad distintas. Solo hay una verdadera. Sin embargo, parece irónico que cada una de las personas que habita esta bola gigante de materia suspendida en el espacio, tenga una realidad de cómo es el mundo diferente a la del resto. Yo incluso diría que existe una realidad por cada individuo. Las realidades se diferencian más o menos las unas de las otras principalmente en función del lugar de nacimiento. Las realidades de las personas que han nacido en el Africa, son más diferentes que las realidades de las personas que han nacido en Europa. Pero incluso dentro del mismo país, una misma ciudad, un mismo pueblo y una misma escuela, podríamos encontrar dos personas que albergan en su mente una forma de concebir el mundo muy diferente.

¿Y esto a que se debe? En mi humilde opinión diría que, la realidad de cada individuo viene totalmente condicionada por el conjunto de sus creencias. Estas pueden haberle sido impuestas o, puede que hayan sido adquiridas. Sea como sea la forma en la que estas llegaron a parar en el interior de su cerebro, ahora mismo están conformando las leyes que rigen su mente y la forma en la que ve el mundo. No creo que haya ni una sola persona que tenga una estructura de creencias totalmente igual a la de otra. Y es por esto que no hay dos realidades iguales.

Se podría decir que nuestra realidad personal es como nuestra constitución y que las creencias, son las leyes que la componen. Lo más curioso de todo es que dependiendo de lo que esté escrito en dicha constitución, no solo va a variar la forma en la que vemos aquello que nos rodea, sino que también variarán nuestros sentimientos y reacciones. Esto se debe a que nuestra mente subconsciente está totalmente condicionada por nuestras creencias. Actúa en función del contenido que alberga cada una de ellas y en muchas ocasiones, lo hará si nuestro permiso.

Pongamos pues el ejemplo de una chica que al haber sufrido abusos sexuales por parte de su padre cuando era pequeña, ha desarrollado la creencia interna de que no puede fiarse de los hombres. En el momento en el que su pareja haga algo que pueda parecer sospechoso, su mente subconsciente le enviará todo tipo de pensamientos enfocados en esta línea y sin ser consciente de que todo este proceso se ha desatado por una creencia interna que aprendió hace muchos años, es muy posible que tome decisiones bajo su influencia. En la realidad de esta chica, los hombres son malos y ella debe de protegerse de ellos.

También podría poner el ejemplo de un niño que ha sido educado en la ferviente creencia de que ser homosexual es algo malo. Seguramente, en un gran número de ocasiones durante su infancia, la afirmación de que los gays son malos, fue llegando a sus oídos conformando de esta forma una creencia homófoba. Dado que ese pensamiento está bien instaurado en su constitución interna, en el momento en el que se encuentre frente a un homosexual, su mente subconsciente reaccionará desatando sentimientos de rechazo, asco o incluso ira. Lo único que diferencia a los homófobos del resto, es una creencia. Lo mismo sucede con la gente racista, xenófoba etc. En el momento en el que esa creencia desaparezca de su cerebro, dejará de comportarse de esa forma.

Las decisiones que tomamos día tras día van muy condicionadas por este grupo de creencias que un día asumimos como verdades. La mayor parte de ellas, nos han sido impuestas desde pequeños a través de las enseñanzas que hemos ido recibiendo, tanto por parte de nuestros padres, del colegio o a través de nuestras experiencias y el aprendizaje personal que hemos ido llevando desde que nacimos hasta el momento en el que nos encontramos en la actualidad.

Darse cuenta de una cosa así es muy importante porque es a partir de entonces cuando puedes empezar a plantearte que, no todo tiene que ser exactamente como lo ven tus ojos. ¿Es posible que mis creencias estén equivocadas? Esta es una pregunta que todos deberíamos hacernos en algún momento de nuestras vidas. Si nos aferramos a ellas como si fueran el santo grial, perderemos la capacidad de deshacernos de aquellas que solo nos estén haciendo daño. Tener la mente abierta para recibir nuevas ideas de cómo es el mundo, nos permitirá avanzar cada día más.

El principal problema de la mayor parte de la gente es que, ni siquiera es consciente de cuáles son sus propias creencias. Algunas de ellas si las conocen pero una gran parte permanecen ocultas en su interior.

En una posterior entrada, hablaré de cómo averiguar más acerca de cuáles son nuestras creencias y de cómo cambiarlas en el caso de habernos topado alguna que pensemos que no está ejerciendo una influencia positiva en nuestras vidas.


“Las creencias son las leyes que rigen nuestra realidad”