jueves, 24 de diciembre de 2015

La barra de Moral

Esta es una metáfora a la que le he dado forma influenciado en parte quizás a la época en la que jugar a los videojuegos era una forma de entretenimiento habitual en mi vida. Porque todos hemos sido jóvenes y en algún momento, aficionados a las maquinitas, no? A esta reflexión la he llamado “la barra de moral”. Para aquellos que hayan jugado alguna vez a un videojuego, sabrán que en la pantalla suelen aparecer todo tipo de indicadores que te informan del estado de tu personaje. Datos como la cantidad de vida que te queda, el cansancio, la fuerza y multitud de otras variables que debes de tener en cuenta para poder lograr ganar la partida. La barra de moral sería uno de estos indicadores, suponiendo que la vida fuera un juego y que nosotros estuviéramos echando una partida. Es un indicador muy importante que sirve para medir la cantidad de energía vital de la que dispones en el momento actual. Para que todos nos entendamos, podríamos llamarlo también de otras formas como el estado de ánimo, la fuerza interior, las ganas de comerte el mundo o lo que sería todo lo contraria a estar de bajón o deprimido.

Cuando nuestra barra de moral está alta, nos sentimos confiados, fuertes y con vitalidad para lograr aquello que nos propongamos. Sin embargo, con una barra de moral baja, todo se nos hace cuesta arriba, no tenemos ganas de nada y lo que más nos apetece es quedarnos tranquilos en casa sin ver a nadie y a ser posible, durmiendo.

Todos hemos experimentado los dos extremos ya que de forma incontrolable e influenciada por una grandísima cantidad de factores que nos redean, la barra sube y baja sin que nosotros podamos hacer nada para controlarlo. Hay días que estamos esplendidos y podemos con todo. Sin embargo otros… simplemente nos gustaría desaparecer. Es normal que nuestra barra de moral vaya fluctuando pero, lo que hay que plantearse seriamente es; cuánto tiempo estamos arriba y cuánto abajo. En el mundo, hay personas que disfrutan de una proporción mayor de días con la moral alta que otras. Y claro, para estas personas, superar los obstáculos de la vida es bastante más sencillo que para aquellos que viven la mayor parte de su tiempo con la barra de moral por los suelos.

¿De qué depende? ¿Qué hace que seamos de un grupo o del otro? ¿Podemos controlar el nivel de nuestra barra de moral? Bueno… según lo que he aprendido sobre el tema, es cierto que tanto nuestras circunstancias sociales como la genética que recibimos al nacer, influyen de forma significativa en el nivel de nuestra moral pero, también es cierto que existen gran variedad de herramientas que nos permiten alterar el estado de la barra a voluntad. Las personas que dominan bien estas técnicas, logran mantener la mayor parte del tiempo la barra alta y esto es sin duda una gran ayuda que les permite sentirse mejor, más felices y lograr más cosas.


En mi próxima publicación os hablaré de cuáles son los mecanismos que a nivel personal utilizo para controlar el nivel de mi barra de moral. Sin embargo, lo más importante es ser consciente de la existencia de dicha barra y separarla de nosotros de tal forma que se convierta en un simple indicador que nos informe de nuestro estado y no de una parte de nosotros mismos. Cuando la barra esté baja, no os sintáis mal por ello. A veces sucede y es de lo más natural. En lo que realmente debéis de poner el foco en cuáles son las causas que la han llevado a esos niveles y qué podemos hacer para revertir el proceso.  Si sabemos que existe, entonces podemos jugar con ella y elegir los mejores momentos para llevar a cabo las acciones que nos llevan a lograr nuestros objetivos. 


“La barra de moral mide tu vitalidad, no dejes que toque fondo”