jueves, 19 de noviembre de 2015

El verdadero valor del tiempo

Uno de los principales aspectos de la vida a tener en cuenta es que el tiempo es limitado. Es conveniente tener muy presente que algún día, nuestras vidas llegarán a su fin. Este no es un motivo para sentirse mal porque sin duda, forma parte del maravillo proceso que los seres humanos siguen desde que nacen hasta que mueren. Si reflexionamos atentamente, el hecho de que tengamos tiempo limitado, puede convertirse en un motor motivacional que nos impulse a no estancarnos en la comodidad. Si supiéramos que disponemos de una vida eterna, posiblemente nunca encontraríamos el momento para ponernos manos a la obra con las cosas verdaderamente importantes. Tampoco apreciaríamos cada segundo que pasa, ya que no tendrían  un gran valor intrínseco. Solo hace falta observar nuestra sociedad para darnos cuenta de que a lo que realmente le damos importancia, es la escasez. Cuando algo no es abúndate, tiene más valor, independientemente de lo bueno que sea.

Mi padre me contaba muchas veces que antiguamente, el pollo era uno de los alimentos más preciados mientras que las angulas y los salazones, daban de comer a los menos adinerados. Ahora el pollo es muy abundante y aunque el sabor sigue siendo el mismo, ya no se considera un gran manjar sino que se vende en la tiendas como una de las carnes mas comunes y económicas del mercado. Sin embargo, la angula se ha pasado al bando de lo escaso y solo aquellos que disponen de un gran poder adquisitivo, pueden llegar a disfrutar del que ahora es un exquisito manjar. Mi pregunta es ¿Acaso el sabor ha cambiado? ¿Es ahora más sabroso que antes? La respuesta es NO, simplemente ahora es más escaso.

Esto mismo es lo que ocurre con el tiempo. Cada minuto vale su peso en oro porque son irrecuperables, finitos y en mi humilde opinión, escasos. No hacer uso de ellos otorgándoles el valor que se merecen, es un error del cual muchos no son conscientes. El tiempo, no se puede comprar con dinero. No podemos controlar que un día nuestra vida se acabe súbitamente, ya sea por un accidente de tráfico, una enfermedad o cualquier otra de las muchas causas que pueden poner fin a nuestros días.

Muchas personas viven como si fueran a estar eternamente sobre la faz de la tierra. Como si la vida fuera muy larga y el fin estuviera allá en la lejanía. No tienen la necesidad de aprovechar el tiempo porque creen que les sobra. Pero incluso a los más ciegos, un día la vida les sorprende con algo que les abre los ojos y les permite ver cómo de cerca están en realidad del fin de sus días. Es aquí cuando les entra la prisa y se arrepienten del tiempo perdido. Yo hace tiempo que tomé la decisión de no permitir que esto me sucediera a mí también. Por eso no voy a esperar tanto para empezar a sacarle partido a mi vida.

Con esto no estoy diciendo que debemos obsesionarnos y nos sumerjamos en un estado de estrés permanente que al fin y al cabo, solo nos impida disfrutar del momento. A mi juicio, lo ideal sería buscar un punto de equilibrio que nos permitiera disfrutar de la vida al mismo tiempo que le sacamos partido.


“El tiempo se escurre de entre los dedos de una mano abierta. No tardes mucho en cerrar el puño”



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